23/11/11

Mononucleosis Infecciosa

La mononucleosis infecciosa (MI) es una enfermedad de origen vírico; por su mecanismo de transmisión se ha llamado enfermedad del beso. Afecta fundamentalmente a adolescentes y adultos jóvenes, es autolimitada y benigna; se caracteriza por fiebre, afectación de garganta, adenopatías generalizadas (ganglios linfáticos aumentados de tamaño, en todo el cuerpo, pero sobre todo en la región posterior del cuello y axila), crecimiento del bazo y la presencia de linfocitos atípicos en sangre periférica.

1. ¿Qué la produce?

Producidas por virus de la familia herpesvirus; el virus de Epstein Barr (VEB) en la mayor parte de los casos, un 80-85%, y el Citomegalovirus (CMV) el 15-20% restante.

2. ¿Cómo se transmite?

Por contacto humano estrecho, sobre todo a través de la saliva. Tras pasar el cuadro es contagiante durante bastante tiempo. También se transmite con las transfusiones sanguíneas.
Se desarrolla en las células de la faringe y glándulas salivales, a la vez se desarrolla en el tejido linfoide adyacente, en concreto en los linfocitos B; estos son activados y proliferan, diseminándose posteriormente por la circulación.

3. Manifestaciones, curso clínico

El periodo de incubación de la enfermedad es de 7 a 14 días. El motivo de consulta suele ser una faringitis exudativa, similar a la amigdalitis por estreptococo.

Tras unos días de clínica inespecífica, suele aparecer un cuadro de fiebre, faringitis y adenopatías.
Es típico una erupción cutánea tras la administración de ampicilina; produce picor pero no tiene relación con la alergia a penicilinas.

Es una enfermedad benigna que tiende la resolución espontánea; los síntomas descritos suele durar de 7 a 10 días, pero es frecuente un estado persistente de malestar, fatiga crónica y falta de concentración.

En individuos inmunocomprometidos de la infección aguda por el VEB puede ser fatal; en estos pacientes la reactivación de la enfermedad puede causar un síndrome linfoproliferativo.

4. Complicaciones

Las más frecuentes son las complicaciones hepáticas: hepatitis con ictericia y elevación de los encimas hepáticos; más rara es la insuficiencia hepática. Si bien cualquier órgano puede ser afectado.

5. Diagnóstico

Un aclínica que sugiera la enfermedad debe confirmarse con los hallazgos de laboratorio:

- Anticuerpos heterófilos (prueba de Paul-Bunell): positivos a partir de la primera semana y hasta los tres meses.

- En sangre periférica se comprueba una linfocitosis (aumento en el número de linfocitos) con características de linfocitos atípicos que son células T activadas.

- Se pueden realizar estudios serológicos más específicos: detectar anticuerpos frente a antígenos del VEB.

6. Prevención y tratamiento

No es necesario el aislamiento de un paciente diagnosticado de MI; si bien se deben evitar los besos o cualquier intercambio desecreciones orales.

Tratamiento de las complicaciones:

- Corticoides en caso de anemia hemolítica, trombopenia u obstrucción de las vías respiratorias.

- La rotura de bazo requiere tratamiento quirúrgico (extirpación del bazo) urgente; se debe descartar en caso de dolor brusco, intenso en la parte superior izquierda del abdomen.
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09/11/11

Tuberculosis pulmonar

La tuberculosis pulmonar es la infección ocasionada por el germen denominado Micobacterium tuberculosis, también llamado bacilo de Koch.

Mecanismo de infección

La tuberculosis pulmonar se transmite por vía aérea. Los bacilos alcanzan los pulmones de la persona contagiada a través del aire respirado, al que son expulsados desde la persona enferma alojados en pequeñas gotitas de secreciones respiratorias por medio de la tos.

Por tanto, para su contagio, requiere un contacto cercano con una persona enferma.
En una primera fase, ocurre la infección (entrada del bacilo en el organismo), en la que habitualmente las defensas del huésped retendrán a estos microorganismos, los cuales permanecerán vivos en su interior.

Posteriormente, a veces años después y coincidiendo con un momento de debilidad o disminución de las defensas del organismo, dichos microorganismos podrán reactivarse originando la enfermedad tuberculosa.

Existen una serie de circunstancias favorecedoras de la infección tuberculosa, como pueden ser:

- Enfermedades que produzcan inmunodepresión: sida, cáncer, etc.
- Hacimiento, malnutrición y malas condiciones higiénicas.
- Consumo de drogas.
- Inmigración procedente de zonas con alta incidencia de la enfermedad.

Síntomas

La tuberculosis pulmonar presenta unos síntomas inespecíficos e insidiosos. A menudo produce fiebre de predominio vespertino, cansancio, sudoración nocturna, pérdida de apetito y de peso. La sintomatología respiratoria consiste habitualmente en tos persistente, generalmente seca, aunque en ocasiones puede acompañarse de expectoración a veces manchada de sangre.

Si las lesiones son lo suficientemente extensas pueden comprometer la respiración y manifestarse dificultad respiratoria. Con relativa frecuencia produce dolor en el tórax con la tos o los movimientos respiratorios.

Diagnóstico

El diagnóstico de la tuberculosis se alcanza mediante la demostración del bacilo de Koch en las secreciones respiratorias.

La sospecha de la enfermedad se establece a través de la sintomatología y la radiografía de tórax. Esta última revelará la existencia de lesiones destructivas en los vértices pulmonares con formación de cicatrices y cavernas.

Para la demostración del agente causal se estudia su presencia en las secreciones respiratorias mediante el examen al microscopio y cultivo de las mismas. Si el paciente no expectora espontáneamente, puede inducirse la producción del esputo o bien realizar una endoscopía dirigida a la toma de muestras.

Tratamiento

Existe un tratamiento eficaz para la tuberculosis que logra su curación en la mayoría de los casos.

Este es un tratamiento prolongado para el que existen diversas pautas. La pauta más empleada en España consiste en tomar tres fármacos (isoniacida, rifampicina y pirazinamida) durante dos meses, para continuar después durante cuatro meses más con los dos primeros.

Es imprescindible para su curación mantener el tratamiento durante los meses indicados, pues su abandono antes de tiempo producirá una curación incompleta y posteriormente la reaparición de la enfermedad. En estos casos puede ocurrir que el bacilo se haya hecho resistente al tratamiento, dificultando seriamente su curación.

Evolución

La tuberculosis pulmonar no tratada puede ser mortal. En aquellos casos en los que se demore el diagnóstico y el inicio del tratamiento, podrá lograrse la curación, si bien las lesiones destructivas que se hayan originado en la pleura y el pulmón serán irreversibles.

Prevención

La prevención de la tuberculosis comienza por el tratamiento precoz, correcto y durante un tiempo suficiente de los enfermos a fin de impedir la extensión de la enfermedad.

Cuando se detecte un caso de tuberculosis será obligado el estudio de familiares o convivientes, así como todas las personas del entorno del enfermo (laboral) para detectar precozmente el posible contagio y establecer un tratamiento preventivo antes de que desarrollen la enfermedad.

Existe una vacuna frente a la tuberculosis, aunque su efectividad no es muy alta, por lo que sólo se indica en zonas donde existe una gran incidencia de la misma.

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04/11/11

Cirrosis: causas y síntomas

La cirrosis es el resultado del daño hepático crónico que causa cicatrización (aparición de fibrosis y nódulos de regeneración) y alteración del correcto funcionamiento hepático; esto origina muchas complicaciones, entre las que cabe destacar la acumulación de líquido en el abdomen (ascitis), las alteraciones en la coagulación (coagulopatía), el aumento de presión en el sistema sanguíneo de la vena porta (hipertensión portal) y las alteraciones del nivel de conciencia producidas por una deficiente degradación de las proteínas (encefalopatía hepática).

La aparición de los síntomas suele ser gradual y no necesariamente aparecen todos los que describen. Además, pueden asociarse otros como fiebre, hemorragias por las encías, dolor abdominal, aparición de mamas en el varón (ginecomastia) y/o palidez de las heces.

Síntomas más frecuentes de la cirrosis

- Acumulación de líquido en el abdomen (ascitis).
- Hinchazón de piernas (edemas).
- Color amarillento de la piel y conjuntiva (ictericia).
- Cansancio y debilidad.
- Presencia de pequeños vasos rojos en forma de araña bajo la piel (telangiectasias).
- Adelgazamiento y pérdida de masa muscular.
- Confusión.
- Vómitos alimenticios.
- Náuseas.
- Vómitos de sangre (hematemesis) por rotura de varices esofágicas.
- Impotencia y pérdida del apetito sexual.
- Hemorroides sangrantes.

Causas principales de cirrosis

- Hepatitis crónica por virus C.
- Daño hepático crónico por alcohol.
- Hepatitis crónica por virus B.
- Daño hepático crónico medicamentoso.
- Hepatitis crónica autoinmune.
- Alteraciones en el sistema de drenaje de bilis (cirrosis biliar).
- Trastornos en el metabolismo del hierro (hemocromatosis).
- Trastornos en el metabolismo del cobre (enfermedad de Wilson).

Diagnóstico

Para un diagnóstico correcto, aparte de los análisis de laboratorio y radiográficos, es necesario realizar una biopsia hepática, que revelará la estructura microscópica del hígado.

El tratamiento de la cirrosis debe de ser individualizado, en función de cada paciente, y está orientado hacia la prevención y el manejo de las complicaciones de la enfermedad, y a prevenir un daño hepático posterior.

Tratamiento de la cirrosis

- Se debe suspender el consumo de alcohol y medicamentos tóxicos para el hígado.
- Las varices esofágicas se esclerosan por vía endoscópica.
- La ascitis se trata con diuréticos, restringiendo la sal y el agua de la dieta y mediante punciones abdominales evacuadoras (paracentesis).
- Las alteraciones de la coagulación se tratan con productos sanguíneos o vitamina K.
- La encefalopatía se trata con lactulosa y una dieta pobre en proteínas.
- Las infecciones se tratan con los antibióticos apropiados.
- Si la insuficiencia hepática progresa puede ser necesario realizar un trasplante hepático.
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28/10/11

Obesidad en la infancia y la adolescencia

Índice de masa corporal

Tanto clínica como epidemiológicamente la obesidad se define por el Índice de masa corporal, que relaciona el peso en kilos del individuo con el cuadrado de la talla en metros (IMC=Kg/m2). En la infancia este valor debe de trasladarse a los estándares ordinarios expresados en percentiles para cada sexo y edad. Así, se habla de obesidad cuando el IMC supera el percentil 95 y de sobrepeso cuando se sitúa entre los percentiles 85 y 95. Por encima de los 18 años se puede hablar de obesidad cuando el IMC es igual o superior a 30 kg/m2 y de sobrepeso cuando está por encima de 25 Kg/m2.

Los problemas asociados al exceso de peso son múltiples. Numerosos estudios demuestran una disminución de la autoestima en el niño obeso, especialmente en la adolescencia, y el rechazo social (dentro del grupo de amigos en situaciones que exigen esfuerzo como deportes). Además, presentan con mayor frecuencia que sus compañeros de peso normal alteraciones del metabolismo lipídico (niveles de colesterol elevados), hidrocarbonado (intolerancia a la glucosa, hiperinsulinismo y diabetes tipo II del niño), hipertensión arterial, alteraciones respiratorias (hasta un 30% de adolescentes obesos tiene apnea del sueño) y ortopédicas. Todas estas complicaciones tienden a ser más frecuentes y graves al aumentar la duración de la obesidad y su intensidad. No podemos tampoco olvidar que la obesidad infantil es un condicionante mayor de la evolución hacia la obesidad del adulto, y que esta se relaciona con una experiencia de vida significativamente menor.

Medidas preventivas

El exceso de peso tiene una base genética predisponente (y predominante en las obesidades mórbidas y en determinados síndromes hereditarios) con una gran influencia de la dieta. Las medidas preventivas deben iniciarse en la primera infancia cuando es más fácil obtener de la familia el apoyo necesario y cuando empiezan a implantarse en las conductas del niño los hábitos de vida relacionados con la ingesta de alimentos y el ejercicio físico. El pediatra tiene que hacer saber a la familia las características de una dieta equilibrada, señalando y corrigiendo los errores alimentarios (picoteo no nutricional, abuso de las llamadas comidas basura, etc.), estimulará al niño para evitar el sedentarismo e indicará en aquellos obesos un control programado de peso. En los últimos años se ha comprobado el papel de lactancia materna y del retraso en la introducción de alimentación complementaria como elementos protectores frente a la obesidad.

La dieta debe aportar menos energía que la requerida para mantener el peso corporal, ser nutricionalmente adecuada y aceptada por el paciente; la restricción calórica y la modificación de la dieta serán tanto más estrictas cuanto más grave sea la obesidad. Aunque los efectos del ejercicio suelen ser limitados, debe recomendarse cualquier actividad física que suponga evitar el sedentarismo, cierto gasto energético y aumentar la movilidad. Las técnicas de modificación de la conducta están encaminadas a conseguir un autocontrol frente a las comidas y a la mejora de la autoestima. Junto a todo lo anterior, las complicaciones de la obesidad serán tratadas de manera específica.
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27/10/11

¿Qué es un esguince?

En la unión de todas las articulaciones del cuerpo existen los llamados ligamentos, una especie de cordones fibrosos que unen los huesos entre si y dan estabilidad a las articulaciones. La lesión de estos ligamentos se denomina esguince. Un esguince se produce al estirar o forzar en exceso los ligamentos, lo cual puede ocurrir cuando la articulación sufre un golpe o una torsión forzada.

Clasificación:

1º grado: se produce un pequeño estiramiento que provoca lesiones microscópicas en el ligamento. La estabilidad articular se mantiene prácticamente íntegra.

2º grado: Se produce un mayor estiramiento de las fibras que produce rotura parcial del ligamento. Al permanecer indemnes algunas fibras persiste cierto grado de estabilidad.

3º grado: hay rotura total del ligamento con inestabilidad articular completa.

Síntomas:

-Inflamación.
-Dolor tanto a la palpación como al moverlo.
-Inestabilidad articular en el esguince de 2º y 3º grado.
-Hematoma cuando está acompañado de rotura de vasos sanguíneos.
-Impotencia funcional (tener limitados algunos movimientos).
-Contracturas debido al dolor.

Localización más frecuente:

-Articulación del tobillo.
-Articulación de los dedos de la mano
-La columna cervical
-Articulación de la rodilla

Primeros auxilios:

-Crioterapia inmediata, colocar hielo en la zona para disminuir la inflamación. El hielo debe ir envuelto en una bolsa o paño para que no esté en contacto directo con la piel. Se pondrá durante 20 minutos cada 3-6 horas.

-Vendaje de contención flexible, pero no elástico, para contener el edema.

-Elevación del área mencionada.

-Reposo, en articulaciones que soportan el peso del cuerpo, como la rodilla o el tobillo, se prohibirá incluso el apoyo en los casos más severos.

Tratamiento:

-Inmovilización mediante vendaje elástico o vendas de escayola, para inmovilizar la articulación en la posición apropiada, con lo que el ligamento lesionado sanará correctamente.

-La cirugía, en ciertos, puede ser necesaria.

-Durante la inmovilización, su cuerpo reemplaza el tejido roto o lesionado, por tejido fuerte y sano.

-El proceso de recuperación dura entre 4 y 6 semanas, pero esto depende de la edad del paciente y del tipo de lesión.

Prevención:

-Para los esguinces de tobillo, utilizar equipo apropiado para los pies, como zapatos altos para actividades que impliquen esfuerzo sobre el tobillo; evitar en lo posible el uso de zapatos con tacones altos.

-Realizar siempre un estiramiento o calentamiento antes de participar en actividades atléticas.
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25/10/11

Soplos cardiacos

¿Qué son?

Un soplo cardiaco es un ruido producido por la sangre al pasar por el corazón.

Deben distinguirse, inicialmente, los fisiológicos y los patológicos. Su cardiólogo le auscultará y normalmente le pedirá un electrocardiograma , una radiografía de tórax y una ecografía de corazón, que es la prueba fundamental en estos casos para lograr un diagnóstico definitivo.

Si el soplo es patológico puede deberse a una obstrucción de una de las cuatro válvulas del corazón (que sirven para controlar el flujo de sangre que entra y sale del corazón), lo que se llama estenosis, o bien a que la válvula cierra mal, lo que se llama insuficiencia. Así, si se habla de estenosis mitral, queremos decir que la válvula mitral no abre bien, y si hay una insuficiencia aórtica, que la válvula aórtica no cierra bien.

¿Cuál es la causa?

Hasta la llegada de la era antibiótica, la mayoría de los soplos se debían a la fiebre reumática, enfermedad de las válvulas cardiacas que se iban engrosando, deformando y calcificando progresivamente como consecuencia de una infección previa por una bacteria llamada Estreptococo (generalmente una simple amigdalitis).

Hoy en día, la enfermedad reumática, desde el advenimiento de los antibióticos para tratar las infecciones por estreptococos, va en disminución y aumentan otras causas como las endocarditis (infecciones valvulares, con especial incidencia también en casos de drogadicción por vía venosa). También siguen produciéndose soplos debidos a malformaciones congénitas, que los originan en la primera infancia.

¿Cómo se tratan?

Dependiendo de su gravedad, las lesiones valvulares son leves, moderadas o severas. Las leves y moderadas pueden no producir síntomas o ser de poca importancia, pero las valvulopatías de grado severo causan arritmias, embolias o insuficiencia cardiaca y por tanto necesitan tratamiento. Inicialmente puede ser medicamentoso, para controlar las arritmias, la insuficiencia cardiaca o el riesgo de embolias, pero el tratamiento definitivo sólo puede consistir en corregir la valvulopatía, bien sea mediante cirugía (corrección o implantación de una válvula artificial) o mediante cateterismo cardiaco, corrigiendo el defecto sin operación, mediante un catéter especial.
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24/10/11

Trombocitosis

Es el aumento por encima de 400,000 plaquetas/mm3, en algunos casos se llega a sobrepasar el millón de plaquetas: Entre sus causas más frecuentes destacan las posthemorrágicas, postquirúrgicas, esplenectomizados, enfermedades reumáticas, estatus ferropénico, infecciones, miomas y los síndromes mieloproliferativos crónicos, fundamentalmente trombocitosis esencial, policitemia vera.

Lo más habitual es que sea asintomática y se descubra de forma casual al hacer un hemograma de control. En los procesos mieloproliferativos se asocia con cuadros hemorrágicos porque se acompaña de disfunción plaquetaria, pero en otros casos se pueden producir fenómenos trombóticos, por lo que el tratamiento dependerá de la cifra de plaquetas y la manifestación predominante. Si las cifras son contenidas y no hay sintomatología no suele precisar tratamiento, pero si son muy elevadas será preciso el empleo de fármacos citorreductores y de antiagregantes plaquetarios si no hay evidencias de alteraciones de la hemostasia.

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Trombopenia

Es el descenso de plaquetas por debajo de 150,000/mm3. La causa más frecuente es la autoinmune, generalmente secundaria a una infección vírica, y se debe a la aparición de anticuerpos antiplaquetas. Otras son debidas a anemia aplásica, infiltración medular, alcohol, anemia por déficit de B12, colagenosis (enfermedades del tejido conjuntivo), postransfusional, hiperesplenismo (casi siempre secundario a una hepatopatía crónica).

Suelen ser asintomáticas hasta valores cercanos a las 10-20,000 plaquetas/mm3, a partir de cuya cifra son habituales las equimosis y los hematomas, con importante riesgo de hemorragia.

Sólo se tratan las trombopenias graves o sintomáticas. El tratamiento se realiza con corticoides, inmunosupresores, inmunoglobulinas, antifibrinolíticos y en ocasiones hay que recurrir incluso a extirpar el bazo.

La vida media de las plaquetas es de sólo 5 días, por lo que la transfusión de plaquetas debe reservarse para los cuadros hemorrágicos y para aquellos casos de alto riesgo o en los que se deba someter el paciente a una intervención quirúrgica.

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25/09/11

Homeopatía

Este método terapéutico consiste en tratar una enfermedad con una sustancia que sería capaz de producir síntomas similares en una persona sana.

Ideada por Samuel Hahnemann, la homeopatía posee sus propias reglas: los medicamentos se administran en cantidades muy pequeñas (dosis infinitesimales) y teniendo en cuenta a la persona y sus reacciones ante la enfermedad. La elección de los medicamentos se fundamenta en la ley de la similitud.

Homeopatía y Alopatía

La homeopatía y la alopatía (nombre creado por Hahnemann para referirse a la medicina tradicional) no son conceptos opuestos. Ambas tienen su origen en el mismo proceso: a partir de un diagnóstico, se ponen en marcha un conjunto de medidas terapéuticas destinadas a curar al paciente. Por lo tanto, es posible asociarlas. La alopatía es un método de tratamiento que opone a los síntomas de la enfermedad los medicamentos destinados a combatirlos.

La homeopatía utiliza una sustancia capaz de provocar, en una persona sana, los síntomas que presenta el paciente al que se desea curar (una migraña se trata con un medicamento que dé lugar al mismo síntoma). Aunque es conveniente mantener la medicina tradicional en muchos casos (intervenciones quirúrgicas, enfermedades cardiovasculares, enfermedades infecciosas graves, diabetes, cáncer, etc.), existen enfermedades en las que ambos métodos se complementan.

Principios

La homeopatía se basa en tres principios fundamentales:

Ley de la similitud. Considera que toda sustancia capaz de provocar en una persona sana ciertos síntomas puede curar a una persona enferma que presenta un conjunto de síntomas parecidos: la homeopatía “cura el mal con el mal”. Así, la intoxicación crónica por mercurio provoca en la persona sana una inflamación de las amígdalas, acompañada de un aumento de la transpiración y de la saliva. Por lo tanto, la homeopatía utiliza el mercurio (en una cantidad infinitesimal) para tratar enfermedades como la amigdalitis, cuyos síntomas son similares. El tratamiento homeopático de una amigdalitis con mercurio no combate directamente la infección, pero estimula la reacción de defensa del paciente.

Ley de la dosis infinitesimal. La sustancia se diluye progresivamente en agua y alcohol, y después se agita enérgicamente (dinamización). De esta forma se esfuerza su acción y se reducen los efectos tóxicos.

Ley de la globalidad. Cada persona tiene su propio modo de expresión de la enfermedad. El médico homeópata tiene en cuenta las dimensiones fisiológicas y sicológicas del paciente (campo) para determinar el tratamiento.

Personalización del tratamiento

La gran originalidad de la homeopatía consiste en integrar la enfermedad en dinámica
de conjunto (lo físico y lo sicológico) del organismo. Tiene en cuenta al individuo en su globalidad: su modo de vida, su entorno, sus enfermedades anteriores y sus antecedentes familiares, así como sus reacciones específicas frente a la enfermedad.

Partiendo del principio de que el organismo posee sus propias capacidades para luchar contra las enfermedades, pero que también presenta predisposiciones para desarrollar ciertas alteraciones, la homeopatía tiende a restaurar el equilibrio sicológico y físico del paciente empleando un tratamiento de campo. El médico elige un tratamiento personalizado para curar al enfermo en su integridad (no un síntoma específico). Por ello, dos personas con la misma enfermedad nunca recibirán el mismo tratamiento.

Campo de acción

En la medida en que la homeopatía tiende a reequilibrar el sistema de defensa del organismo de una persona, su acción puede ser curativa y preventiva al mismo tiempo. Los tratamientos preventivos se utilizan frecuentemente en caso de pequeñas afecciones otorrinolaringológicas, alergias, trastornos asociados con el envejecimiento (reumatismos, menopausia), trastornos digestivos, alteraciones dermatológicas, etc.

Los tratamientos curativos (que pueden complementarse con un tratamiento alopático) se emplean en caso de: enfermedades agudas (otitis, gastroenteritis), enfermedades crónicas o recurrentes (asma, herpes), enfermedades debidas al mal funcionamiento de un órgano (dolor de espalda, indigestión) y en la mayoría de enfermedades síquicas leves (depresión poco importante, espasmofilia, ansiedad).

En cambio, ante una urgencia (infarto, embolia pulmonar, etc.), o ante enfermedades graves debidas a la insuficiencia de un órgano (cáncer, esclerosis en placas) o de un sistema (diabetes, sida), la homeopatía no debe constituir nunca el único tratamiento. No obstante, asociada con un tratamiento médico tradicional, puede mejorar su eficacia y tolerancia.
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23/09/11

Obesidad perjudica el cerebro

Gorditos, atentos: un estudio de la Universidad de Nueva York acaba de revelar que la obesidad puede disminuir el tamaño del cerebro.

Utilizando equipos de resonancia magnética, los investigadores descubrieron que los gorditos tienen zonas como la corteza orbifrontal más pequeñas que los hombres flacos (esta región es importante para el control de los impulsos y el comportamiento alimentario), y presentan más agua en regiones como la amígdala cerebral, lo que puede significar que haya menos neuronas y que estas sean "más pequeñas", informó la revista Veja, de Brasil.

Cabe indicar que la obesidad también está ligada a un mayor riesgo de diabetes tipo 2, una enfermedad que puede comprometer las habilidades cognitivas de una persona. En ese sentido, el estudio de Nueva York refuerza una teoría recurrente sobre la gordura: si uno come de más, "las alteraciones neuronales van a aumentar el riesgo de excesos en el futuro", concluyeron. En el estudio participaron 44 individuos obesos y 19 delgados.
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