04/11/11

Cirrosis: causas y síntomas

La cirrosis es el resultado del daño hepático crónico que causa cicatrización (aparición de fibrosis y nódulos de regeneración) y alteración del correcto funcionamiento hepático; esto origina muchas complicaciones, entre las que cabe destacar la acumulación de líquido en el abdomen (ascitis), las alteraciones en la coagulación (coagulopatía), el aumento de presión en el sistema sanguíneo de la vena porta (hipertensión portal) y las alteraciones del nivel de conciencia producidas por una deficiente degradación de las proteínas (encefalopatía hepática).

La aparición de los síntomas suele ser gradual y no necesariamente aparecen todos los que describen. Además, pueden asociarse otros como fiebre, hemorragias por las encías, dolor abdominal, aparición de mamas en el varón (ginecomastia) y/o palidez de las heces.

Síntomas más frecuentes de la cirrosis

- Acumulación de líquido en el abdomen (ascitis).
- Hinchazón de piernas (edemas).
- Color amarillento de la piel y conjuntiva (ictericia).
- Cansancio y debilidad.
- Presencia de pequeños vasos rojos en forma de araña bajo la piel (telangiectasias).
- Adelgazamiento y pérdida de masa muscular.
- Confusión.
- Vómitos alimenticios.
- Náuseas.
- Vómitos de sangre (hematemesis) por rotura de varices esofágicas.
- Impotencia y pérdida del apetito sexual.
- Hemorroides sangrantes.

Causas principales de cirrosis

- Hepatitis crónica por virus C.
- Daño hepático crónico por alcohol.
- Hepatitis crónica por virus B.
- Daño hepático crónico medicamentoso.
- Hepatitis crónica autoinmune.
- Alteraciones en el sistema de drenaje de bilis (cirrosis biliar).
- Trastornos en el metabolismo del hierro (hemocromatosis).
- Trastornos en el metabolismo del cobre (enfermedad de Wilson).

Diagnóstico

Para un diagnóstico correcto, aparte de los análisis de laboratorio y radiográficos, es necesario realizar una biopsia hepática, que revelará la estructura microscópica del hígado.

El tratamiento de la cirrosis debe de ser individualizado, en función de cada paciente, y está orientado hacia la prevención y el manejo de las complicaciones de la enfermedad, y a prevenir un daño hepático posterior.

Tratamiento de la cirrosis

- Se debe suspender el consumo de alcohol y medicamentos tóxicos para el hígado.
- Las varices esofágicas se esclerosan por vía endoscópica.
- La ascitis se trata con diuréticos, restringiendo la sal y el agua de la dieta y mediante punciones abdominales evacuadoras (paracentesis).
- Las alteraciones de la coagulación se tratan con productos sanguíneos o vitamina K.
- La encefalopatía se trata con lactulosa y una dieta pobre en proteínas.
- Las infecciones se tratan con los antibióticos apropiados.
- Si la insuficiencia hepática progresa puede ser necesario realizar un trasplante hepático.

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